Libertad

Nota: Enviado al concurso de microrrelatos cyberpunk del programa Castillos en el Aire en Radio21. No ganó, pero fue mencionado.

via inforwars.com

La imagen se pixela en los márgenes, pero es de altísima calidad. Sobre el campo de visión se superponen las etiquetas de realidad aumentada de los comercios que atestan el callejón de Nairobi y los iconos del interfaz. Altitud, velocidad y dirección del viento, temperatura, estado del sistema. Alerta: alguien ha llamado a la policía. El aire huele a lluvia ácida y metal caliente, a pólvora y al regusto cobrizo de la sangre que empapa la tierra sin pavimentar, reflejando los neones. Los sensores le permiten olerlo incluso desde su futón en un piso abandonado de Helsinki, conectada al vehículo no tripulado tan íntimamente que es como si su cuerpo fuera de fibra de vidrio, sus ojos las microcámaras HD, sus manos, las ametralladoras que acaban de fusilar al líder regional del principal clan de traficantes de oro, uranio y coltán de África Oriental.

Se eleva hacia las nubes, enviando señales codificadas en todas direcciones en busca del camión nodriza. Una vez allí basta cerrar sesión; la contraseña de acceso cambia y la empresa estará lista para alquilarlo a otro ejecutor. No les interesa para qué lo quieran, solo el dinero. Como a ella. No sabe quién la ha contratado, y no le importa; podría ser un gobierno, la policía, la ONU, o el segundo clan de traficantes de África Oriental.  En columna, en la parte derecha de su campo visual, se alinean nuevos iconos, nuevas solicitudes, nuevos trabajos. Asesinatos en África, robos de datos en el Sudeste Asiático, sabotajes en Centroamérica, espionaje en Asia Central. Hoy es un drone en Nairobi, mañana un servidor en Bangkok o el sistema de control de una esclusa en Panamá. Es una sensación indescriptible, una libertad absoluta, más que humana. Puede estar en cualquier lugar, en cualquier momento. A veces se olvida de su frágil cuerpo físico sentado en posición del loto en Helsinki; ni siquiera sabe qué hacer con la paga, aparte de encargar alimentos y bajar actualizaciones.

Hace un mes que no ve el sol con sus propios ojos. No recuerda la última vez que respondió a su nombre de pila.